Lo que es natural y debería ser normal

17.08.2018

Artículo publicado en el nº49 de la revista de innovación empresarial "Innovatia" de Ide-Cesem (Instituto de Directivos de Empresa).

Que hay diferencias racionales y emocionales entre la mujer y el hombre es algo que ya nadie discute en estos tiempos. En el caso de la mujer lo racional y lo emocional están más unidos que en el hombre y esto se sabe gracias a la neurociencia, la cual nos muestra diferencias que no podemos obviar a la hora de analizar el papel de la mujer en la empresa tanto a la hora de formarse como en la toma de decisiones, independientemente del puesto que ocupe en la misma.

No existen diferentes estilos directivos entre la mujer y el hombre. Existen diferentes interpretaciones a la hora de tomar decisiones debido a las zonas cerebrales que se activan. Un mismo hecho hace reaccionar de forma distinta a un hombre y a una mujer debido a la interpretación que se hace del mismo. Como postula Rafael Echeverría en su libro "Odontología del lenguaje", vivimos en mundos interpretativos.

El último estudio sobre las mujeres directivas publicado por Grant Thornton en su informe "Women in Business 2015" refleja en España una evolución positiva si hacemos dos comparaciones. La primera es que pasamos en España de un 14% en el año 2004 al 26% en 2015 de puestos directivos ocupados por mujeres en la empresa. La segunda es que estamos en la media europea y muy por encima de países, referencia en la economía, como Japon (8%) y Alemania (14%). Pero como decimos en "coaching" estos datos son árboles que no nos dejan ver el bosque ya que este mismo informe nos da un dato que me atrevería a decir "es demoledor" y nos lleva a hacernos una pregunta: ¿Cómo es posible que en España exista un 52% de mujeres entre la población activa con estudios superiores y solo el 26% de los cargos directivos en España está ocupado por mujeres? Lo que siempre se busca en cualquier equipo de trabajo es que sus componentes tengan diversos conocimientos y habilidades para que en su conjunto sea muy completo y preparado para hacer frente a las dificultades que puedan presentarse. La diversidad enriquece a los equipos. Es como si deliberadamente las empresas españolas renunciasen a esos conocimientos y habilidades que atesoran las mujeres, por supuesto hay hombres que también las tienen, como la mayor capacidad de hallar soluciones integrales, lo practico en ciertas situaciones donde es necesario y esa forma de interpretar el lenguaje no verbal tan importante en reuniones y negociaciones.

Desgranando las recomendaciones que el informe de Grant Thornton realiza, hay cuatro puntos claves que hay que estudiar, en el caso del pasado, para comprender de dónde venimos, analizar donde estamos y por supuesto que es lo que queremos: sociedad, gobierno, empresas, mujeres y por supuesto los prejuicios.

Empezando por la sociedad, que decir, la mujer es la única que tiene la capacidad de producir vida. Y este hecho maravilloso como ninguno, se vuelve en su contra: "nueve meses de vulnerabilidad". Y hay empiezan muchos tópicos empresariales que yo en primera persona he vivido y que no dejan de ser en muchos casos falta de planificación en las empresas. Con una buena planificación empresarial y un compromiso "real" por parte de los trabajadores nueve meses no deben suponer un problema para ninguna de las partes. Y pongo entre comillas la palabra "real" porque el compromiso no es solo de la mujer. Aquí entran en juego factores que en el siglo donde estamos ya deberían estar superados, aunque esta afirmación este lejos de la realidad. El primero, que los hombres también pueden compartir el cuidado de los hijos. El segundo, que las empresas no lo vean con malos ojos y tercero, que las mujeres acepten, desde la emoción y no desde lo racional que esto puede ocurrir.

Del Gobierno hay que esperar una legislación en forma de leyes que imponga cuotas obligatorias en los equipos de dirección de las empresas y que faciliten u obliguen en algunos casos a cumplir con lo mencionado en el punto anterior. Y por supuesto que se vigile el cumplimiento. De nada sirven leyes de las que luego no se hace control alguno y por consiguiente no sirven para gran cosa.

En el caso de las empresas, no es posible que, según el estudio de Grant Thornton, en España el 31% de ellas no tengan ninguna mujer en su directiva. Tienen que incentivar la formación por igual, hombres y mujeres, trabajar en horarios más flexibles dentro de las posibilidades del sector donde se encuentre la empresa y comprometerse de verdad a apoyar el liderazgo femenino. No basta con crear expectativas cuando se realizan las presentaciones corporativas sin compromisos firmes que las lleven a cabo. Como dice una frase célebre de José Antonio Marina "Los fracasos son más dolorosos cuanto mayores son las expectativas"

Siguiendo con las mujeres y repitiendo mi afirmación anterior, deben creer más desde la emoción y no desde lo racional. La teoría la tienen aprendida, en el cerebro, ahora toca ponerlo en práctica desde el corazón. Encontrar el apoyo familiar es clave. Deben atreverse a afrontar retos y salir de esa zona de confort que muchas veces les impide ejercer como verdaderas ejecutivas. En muchas ocasiones intentan dirigir como lo hacen los hombres renunciando a sus cualidades más importantes.

Ahora toca hablar de los prejuicios aquellos a los que antes he mencionado como tópicos empresariales y que tan interiorizados tenemos todos, empresa, hombres y por supuesto mujeres. Un término que, nosotros los coach, tenemos casi prohibido. Trabajamos sobre hechos no sobre juicios o prejuicios. Albert Einstein decía que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio y razón no le faltaba. Hay una gran diferencia entre la Tolerancia y la Aceptación y desde mi perspectiva más ontológica lo que se hace con los prejuicios a la hora de integrar a la mujer en la empresa es tolerarlos y no aceptarlos. Me explico. La tolerancia es retrasar la solución a un problema, la aceptación es solucionar el problema para siempre. La tolerancia enquista nuestro camino, la aceptación facilita nuestro camino en la vida. En la tolerancia lo que resiste, persiste cuando en la aceptación, lo que se acepta, transciende. No es lo mismo declarar que puedo vivir con ello que decir vivo con ello y por supuesto tolerar es soportar y aceptar es aprobar y dar algo por bueno. Ver al otro como un ser legítimo, es un acto de aceptación, aceptación incondicional a una situación que debe cambiar.

Para terminar quiero hacer referencia a algo aprendido en los últimos meses y que tiene relación con los prejuicios, la diferencia entre lo natural y lo normal. Porque lo natural es que los hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades en las empresas, lo natural es que ambos tengan el mismo salario desempeñando el mismo trabajo y asumiendo la misma responsabilidad y sin embargo lo normal es que esto no ocurra. Seguramente será porque lo natural representa a la vida tal cual y lo normal son juicios que hemos y vamos creando para darnos permiso y hacer cosas que no son normales.

Francisco Ramos

Coach Consultor

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